CUANDO EL PROBLEMA PARECE DEMASIADO GRANDE

14 de febrero de 2020

“Y no angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.”

Éxodo 23:9

La crisis universal de refugiados puede parecer abrumadora, ¿qué podemos hacer? Antes de reaccionar movidos por el miedo, veamos lo que la Biblia dice concerniente a nuestra respuesta en cuanto a los refugiados e inmigrantes.

Vive de forma diferente: Después de 400 años viviendo como refugiados en Egipto, los israelitas conocían la opresión de los dirigentes extranjeros. Empatía. ¿Estamos recordando nuestros propios tiempos de dolor y sufrimiento cuando se trata de responder a las necesidades de otros?

Se generoso: En Levítico encontramos las instrucciones para las ofrendas de comida y vestido para los refugiados e inmigrantes. Tenemos que ser justos y cuidar de ellos, a menudo usando nuestros propios recursos.

Sé un buen prójimo: El apóstol Pablo en Gálatas nos recuerda del bien conocido, pero poco practicado mandamiento de “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús lo dejo claro, nuestro prójimo es cualquiera, especialmente aquellos en necesidad (Lucas 10: 25- 37). Cuando se trata de refugiados e inmigrantes que viven en nuestra comunidad, ¿Estamos nosotros amándoles como a nuestros prójimos? ¿Les amamos como nos amamos a nosotros mismos?

Se amoroso: Jesús vino a la tierra no solo a mostrarnos quien es Dios, no solo a enseñarnos como vivir, sino mucho más importante, a dar su vida por nosotros. Jesús cambio una muerte injusta en la cruz en las noticas más maravillosas que el mundo haya podido conocer, y es para todos. Lo hizo por ti, por mí y por cada refugiado.

Jesús nos está llamando a seguir su ejemplo cuando se trata de cuidar de los refugiados e inmigrantes demostrando el amor y las buenas noticias del Evangelio. ¿Cómo hacemos eso? Puede ser de muchas formas, pero a menudo esto empieza por un acto de generosidad, con amor y simplemente siendo un buen prójimo.