SOSTENIDO INCLUSO EN LA TRAICION

1 de octubre de 2021

«Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.» Salmo 55:22

Sufrir una traición es brutal.

Hay un dicho que dice: «lo más duro de la traición es que nunca viene de tus enemigos.” Es una desafortunada realidad, pero sólo podemos ser traicionados por alguien en quien confiamos: un cónyuge, un familiar, un amigo, un compañero de trabajo, etc.

Al romperse la confianza, la traición nos arranca la proverbial alfombra de debajo de los pies, desestabilizando la vida tal y como la conocemos. Devastados, experimentamos una extraña mezcla de emociones, desde la incredulidad hasta el dolor y desde el miedo hasta una rabia ardiente que inflama todos nuestros pensamientos.

¿Hay algo más desgarrador, traicionero y absolutamente desafiante que ser traicionado?

David sabe lo que se siente.

En el Salmo 55, él camina por su propio valle de la traición. David explica:

«Porque no me afrentó un enemigo,
Lo cual habría soportado;
Ni se alzó contra mí el que me aborrecía,
Porque me hubiera ocultado de él; 13  Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío,
Mi guía, y mi familiar…» (Salmo 55:12-13)

No sabemos el nombre del traidor de David, ni las circunstancias exactas de su traición. Sin embargo, lo que está claro es la reacción emocional de David.

Si le preguntáramos a David cómo se sentía, diría que «asustado» y «abrumado» (versículos 4,5).

4 Mi corazón late violentamente dentro de mí; los horrores de la muerte me invaden.

5 El miedo y el pánico me dominan; el terror me sobrecoge.

Si le preguntáramos qué quiere hacer, David diría: «huir lo más lejos posible de esta situación» (versículos 6,7).

6 Yo digo: «Ojalá tuviera alas como una paloma. Volaría y me instalaría en un lugar seguro.”

7 Mira, me escaparé a un lugar lejano; me quedaré en el desierto.

Al leer todo el salmo, se tiene la sensación de que éste es uno de los momentos más duros de la vida de David. Sin embargo, entender el contexto que lo rodea es lo que hace que la promesa del versículo 22 sea aún más notable.

Porque en este versículo, David proclama la belleza del poder sustentador del Señor en medio de la fealdad de la traición. Da testimonio de una fe que no sólo resiste, sino que triunfa sobre la traición. En otras palabras, la promesa no es simplemente que el Señor nos sostiene, sino que nos sostiene incluso en los peores momentos de la vida.

Entonces, ¿cómo sobrevivió David exactamente a esta horrible situación?  Echó sus preocupaciones sobre el Señor» (versículo 22).

La palabra hebrea para «echar» significa literalmente «arrojar» o «lanzar». Así, David nos aconseja no aferrarnos al dolor de la traición, sino arrojarlo al Señor como si lanzáramos una piedra al mar. Aferrarse conduce a la amargura. Arrojarla conduce a la libertad.

Sin embargo, arrojar nuestras preocupaciones sólo una vez no va a ser suficiente.

Tenemos que repetir este proceso tantas veces como sea necesario (versículo 17).

¿Por qué?

Bueno, porque somos humanos, y soltar el dolor no es fácil para ninguno de nosotros.

Pero aquí hay una buena noticia: Lo que sea que le arrojemos, Él puede y podrá manejarlo, incluyendo nuestras emociones más intensas.

Recuerda que Jesús (que también es conocido como el «Hijo de David») experimentó la agonía de la traición por nosotros (Mateo 26:14-16).  Por lo tanto, podemos encontrar un gran consuelo al saber que Aquel que nos sostiene también comprende nuestro dolor.

¿Y la mejor noticia?

A diferencia del hombre, que está roto y es pecador, Jesús nunca traicionará nuestra confianza.

 

Escrito por Jonathan Munson, Director Ejecutivo de RFTH