ÁNIMO EN LA ACCIÓN

16 de agosto de 2021

“A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma.” Hechos 23:11

Escrito por Melissa Henderson, Colaboradora Invitada

Ten ánimo.

Qué intercambio tan profundo y personal se representa en el versículo 11 de Hechos 23.

Pablo estaba encadenado en medio de un complot que pretendía quitarle la vida. Se enfrentaba a la muerte por proclamar y difundir las buenas nuevas de Jesús. Sólo puedo imaginar que Pablo estaba totalmente aterrorizado. Después de todo, era humano.

Pero incluso en medio de su miedo, el Señor se acercó a Pablo y pronunció esta simple, pero poderosa frase.

Ten ánimo.

Este intercambio nos recuerda la noche anterior a la crucifixión. Clamando a Dios Padre, Jesús oró fervientemente: «Padre, si quieres, aparta de mí esta copa. Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya (Lucas 22:42 NVI).”

Qué muestra de valentía al enfrentarse a la muerte, una valentía que llevaría a Jesús a una muerte atroz.

Así que, cuando el Señor le dijo a Pablo que tuviera valor, Él sabía lo que le estaba pidiendo a Pablo. Jesús sabía lo que se sentía al enfrentarse a la muerte.

Lo mismo ocurre en nuestras vidas.

Aprendí esto de primera mano cuando llegué a la parte insoportable de mi propio viaje de duelo. Había marcado lo que creía que eran todas las casillas durante mi primer año después de perder a mi marido, pero todavía no me había permitido sentir todo el peso de la tristeza profunda. Evitaba esa parte fundamental porque me aterraba la idea de no sobrevivir a las olas de dolor que me envolvían.

Ten ánimo.

Esta frase de Hechos 23 es la que me dio el coraje para permitirme dejar de llevar y hacer el duelo. Fue una de las decisiones más difíciles que he tenido que hacer, pero experimenté la cercanía de Jesús de una manera que nunca podría haber pedido o imaginado.

Ten ánimo.

El Señor se acerca.

Cuando nos enfrentamos a circunstancias que requieren que seamos valientes, Jesús sabe cómo nos sentimos. No nos pide que hagamos nada que Él no haya experimentado en su tiempo en la tierra.

Podemos estar seguros de que, como Él ha ido antes que nosotros, ya sabe a qué nos enfrentamos. Y estará a nuestro lado cuando tengamos miedo.

Sea cual sea el acto de valentía al que te enfrentes, ora y pídele al Señor que te dé la fuerza para llevarlo a cabo. Cuando te sientas asustado, abrumado, incluso aterrorizado, dile honestamente cómo te sientes. Pídele que sea tu ánimo y tu fuerza.

Verás, Jesús no sólo da ánimo. Él ES “ánimo.” Y Su provisión para los caminos difíciles que tenemos por delante es infinito.